Madresfera

jueves, 21 de mayo de 2015

TODO UN RETO

     Se acerca un nuevo año escolar y con él comienza la odisea de encontrar una escuela inclusiva.. Y es que según parece ser diferente es un pecado!!
     Llegar a una escuela con informe en mano es exponerse a la posibilidad de un rechazo, pocas veces disimulado. Aunque me aconsejaron ocultar la información, mis principios no me lo permitieron. Fui siempre con la verdad por delante.
     Llegamos a una escuela donde aparentemente tenían cupo disponible, expuse el caso de Moisés y nos pidieron ver al niño para una entrevista.. No pudo ir peor, mi Príncipe comenzó por quitarse los zapatos y las medias, trepó sobre un sofá, despego y rompió algunas calcomanías y decoraciones en las paredes y escritorio y tuvo una de sus rabietas. Ese día fue la preinscripción pero al final de la entrevista se nos pidió esperar unos días antes de hacer el pago correspondiente. Volvimos en varias ocasiones durante 2 semanas obteniendo la misma respuesta: No está la directora. 
Unos días después la directora nos recibió y nos dijo que lamentablemente no había podido apartar el cupo para Moisés, que lo lamentaba mucho y nos devolvió los documentos que habíamos llevado para la preinscripción. Por arte de magia luego de aquel día, la escuela se quedo sin cupo.

     Si Dios nos creo semejantes a él pero diferentes unos de otros porque entonces ese rechazo constante hacia otras personas, niños o adultos. ¿Que hay de malo en ser diferente, hiperactivo, no aprender al mismo ritmo que el resto de las personas? ¿Porque nos cuesta tanto conocer sin juzgar ni discriminar? ¿Porque no podemos aprender de ellos?
     No hay palabras con las que pueda expresar la rabia y la tristeza que siente una madre al ver que su hijo es rechazado y excluido por ser diferente. 
     Una persona que se forma como educador y es el primero en juzgar y rechazar no debe llevar ese título porque le queda demasiado grande.

     Mi hijo no es fácil, pero tampoco imposible... Sus informes siempre dicen que puede estar en una aula regular con pocos niños, que necesita un poco mas de atención, y posiblemente de un poco mas de trabajo por parte de las maestras porque es mucho mas visual y no va al mismo ritmo que los niños de su edad, pero ese miedo a lo desconocido, ese pánico a enfrentarse a un nuevo reto, a tener que cambiar la estrategia de enseñanza para que pueda incluir y en conjunto con los padres hacer que el niño pueda desenvolverse les hace negarles a los niños la posibilidad de socializar, aprender, integrarse.
     Este fue el inicio de nuestra batalla en contra de la ignorancia, la exclusión, la injusticia y no solo de las escuelas sino también de amigos y familiares.
     En la actualidad continuamos con esta traba en el camino, o no hay disponibilidad para inscribirlo o lo aceptan pero no tienen personal capacitado así que el niño termina jugando todo el día sin hacer actividades, con maestras suplentes porque no tienen personal fijo, alterando constantemente la rutina y obteniendo como resultado un niño irritable, que se molesta y llora frecuentemente, con compañeros que lo molestan y sin avanzar en cuanto a aprendizaje se refiere...

2 comentarios:

  1. que dolor de verdad leer estas cosas, soy tambien docente y es irritante ver este tipo de realidades.. te comprendo perfectamente, estoy atravesando por lo mismo.

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