¿Conocen las leyes y normas VIGENTES que le dan sustento legal a inclusión escolar en Venezuela?
Si la respuesta es NO, esta publicación es para ti 😉
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Los pensamientos suicidas, o idea suicida, se refieren a pensar o planear un suicidio. Los pensamientos pueden ir desde crear un plan detallado hasta tener una consideración pasajera.
La idea suicida puede ocurrir cuando una persona siente que ya no es capaz de hacer frente a una situación abrumadora.
👉🏽 Pero OJO, porque lo que un niño o adolescente puede percibir como algo grave e insuperable, a un adulto puede parecerle una "tontería" y restará importancia minimizando su sentir con frases como:
“No es para tanto”
"No estés triste, que te pones feo”
En algunos casos, un niño o un adolescente puede tener pensamientos suicidas debido a determinadas circunstancias de la vida sobre las que no quiere hablar, entre ellas:
• Tener depresión, ansiedad...
• La pérdida o un conflicto que involucre a amigos o a familiares cercanos
• Antecedentes de maltrato físico o abuso sexual
• Problemas de alcoholismo o drogadicción
• Problemas físicos o médicos, por ejemplo, quedar embarazada o tener una infección de transmisión sexual
• Ser víctima de hostigamiento
• Sentir incertidumbre acerca de la orientación sexual
• Leer o escuchar la historia de un suicidio o haber conocido a un compañero que se haya suicidado
¿Qué puedes hacer?
✨ Abre canales de comunicación: Si tu hijo no es muy comunicativo, abre espacios para que puedan hablar tranquilamente. Puedes aprovechar una salida al parque o cualquier otro momento en que ambos estén de buen ánimo y solos. Igualmente pon atención a las pistas que tu hijo te da. Si en algún momento tu hijo se ofrece a ayudarte con los quehaceres de la casa y no acostumbra a hacerlo, es posible que necesite hablar contigo, así que aprovecha la oportunidad.
✨ Escucha activamente: Demuéstrale que lo estás escuchando atentamente. Dejándolo hablar sin interrupciones. Puedes hacerle preguntas abiertas (que requieran de respuestas más allá de un ‘sí’ o un ‘no’) para entender mejor lo que él/ella quiere expresarte. A pesar de que no estés de acuerdo con su opinión, déjalo que termine completamente su argumento para luego tú hacer tus observaciones calmadamente.
✨ Pon atención al lenguaje corporal: Muchas veces dice más el lenguaje corporal que el verbal, sobre todo en los niños, que aún no desarrollan por completo sus habilidades de comunicación verbal. Pon especial atención al tono de su voz, sus expresiones faciales y a las posturas de su cuerpo, para detectar si lo que está diciendo concuerda con lo que está sintiendo por dentro.
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) sugiere los siguientes consejos para ayudar a alguien que pueda estar atravesando una crisis:
- Preguntarle si está pensando en suicidarse. Los estudios demuestran que preguntar no aumenta el riesgo.
- Mantenerlo a salvo permaneciendo cerca y quitando cualquier cosa que pudiera usar para cometer suicidio, como cuchillos, cuando sea posible.
- Escucharlo y apoyarlo.
- Animarlo a llamar a una línea de ayuda o a ponerse en contacto con alguien a quien pueda recurrir para obtener apoyo, como un amigo, familiar o consejero espiritual.
- Darle seguimiento después de que la crisis haya pasado, ya que esto parece reducir el riesgo de una recurrencia.
Otros consejos incluyen mantener algunos números de teléfono de emergencia a mano. Estos pueden ser de un amigo de confianza, una línea de ayuda o el médico de la persona.
🌱 Dediquemos tiempo a conversar con nuestros hijos, pueden estar peleando batallas, de las que no nos damos cuenta; el diálogo, salva vidas 🌱
Cuando nació Madres Azules deseaba transmitir a otras familias información de una fuente confiable, pero también porque necesitaba aclarar mis propias inquietudes, esto me llevó a leer y preguntar mucho.
Una de las preguntas que me hacía era cómo los profesionales llegaban a un diagnóstico 🤔 ¿Por qué ese diagnóstico y no otro? 🤔
Entonces conocí estos dos manuales: DSM y CIE.
Aunque es motivo de debate cada actualización que se anuncia, es posible que encaminarse a unificar criterios permita a los profesionales de la salud analizar datos a nivel mundial y proporcionar un vocabulario común para registrar, notificar y monitorear la salud pública.
Sin estos manuales y sus constantes actualizaciones, cada país o región tendría sus propias clasificaciones y probablemente solo serían relevantes en los lugares en los que se utilizasen.
Ahora bien, no podemos olvidar que para llegar a un diagnóstico no solo se utilizan estos manuales, es necesario recolectar información durante la evaluación, por observación directa al individuo y por información suministrada a los referentes (padres, tutores, cuidados, docentes, etc.), y que esta se exprese de tal manera que otros profesionales puedan reconocer de dónde surgen los resultados (en pruebas psicométricas, por ejemplo, conversión de puntajes, nivel de afectación, números de desvíos de la media, perfil de desempeño, etc.).
Esto permite, entre otras cosas, hacer un seguimiento y revalorización en los planes de tratamiento.
Para una correcta utilización e interpretación de los resultados, es necesario que la persona que utilice estos instrumentos esté instruida y tenga experiencia en el uso, como así también en la presentación de resultados como en su interpretación.
Enlace de interés: https://www.psyciencia.com/tea-autismo-tgd-asperger-diagnostico/
Voy a comenzar la entrada de hoy con un video, en aquel entonces Moisés tenía 3 años y estaba lejos de pronunciar una palabra que tuviese algún sentido para nosotros, unos meses más tarde repetía sin parar durante todo el día "eleke" o "yo eleke" (todavía no tengo idea de lo que esas palabras significaban).
En el vídeo Moi está con papá, señala y pide "ayuda" a través de un quejido, alinea el sube y baja una y otra vez, la mirada es fugaz, no interactúa con papá ni siquiera cuando se lastima, no lo hace partícipe de su juego...
Me olvidé de mi...
¿Les suena esa frase?
Olvidé tenerme en la lista de prioridades porque creí que todas aquellas personas que me decían: "haz una pausa", estaban completamente equivocadas.
"Es que ellos no viven lo que vivo", "Es que ellos jamás lo entenderán", "¿Tiempo para mí? Sí, claro..."
Mis pensamientos envueltos en ironía y la idea de que jamás podrían entender mi realidad, me sumergían en la frustración, tristeza, el cansancio y la angustia. Eso sí, jamás tuve la mínima intención de poner en práctica ninguno de los consejos que leía o escuchaba sobre #Autocuidado, automáticamente los descartaba.
Mi cuerpo comenzó a expresarse a través de dolores, malestares, crisis nocturnas que me mantenían en vela con palpitaciones, sudoración y mucho miedo, miedo de no estar para mis hijos. Se hacían más recurrentes aquellos pensamientos improductivos que no me llevaban a ninguna parte, solo me atormentaban día tras día.
Un correo electrónico solicitando información para dar a otros lo cambió todo, la historia es un poco larga, pero resumiendo: comencé a estudiar.
Me animó la idea de que fuese semipresencial. Pero el primer año ocurrieron muchas cosas 😬
- Debía pasar al menos dos semanas pidiendo ayuda para que alguien cuidara de mis hijos durante 8 horas, las que estaría en clase.
- El teléfono no paraba de sonar entre mensajes y llamadas por las rabietas 😖, pero aprendí a mantener la calma para poder guiar y acompañar a mi mamá, ella, por otro lado aprendió una nueva forma de conectar con sus nietos a través del silencio. Le costó muchísimo soltar esas creencias sobre "controlar" a los niños con gritos y maltratos como único método de crianza, le costó permanecer en silencio y no intervenir mientras veía a mi hija pasar horas llorando, empujando la reja de la entrada principal y sin comer.
Le costó desprenderse del ¿Qué dirán? Pero esta experiencia la transformó.
- Mi hija comenzaba a mostrar señales de ansiedad cuando sabía que llegaba ese día, despertaba de madrugada mientras yo me arreglaba y comenzaba a llorar, rechazaba el contacto con cualquier otra persona que no fuese yo, incluso en sus despertares nocturnos si acudía al llamado Papá, la respuesta era mucho más explosiva.
Parece mentira que toda esta experiencia que al principio fue tan abrumadora, nos haya dejado tanto aprendizaje.
Perdí la cuenta de la cantidad de veces en las que pensé tirar la toalla, perdí la cuenta de los días de llanto por no poder equilibrar los distintos roles...
Pero salir de casa me llenaba de energía, aunque en muchas ocasiones mis pensamientos me hicieron sentir culpable por tener ese tiempo a solas, por "abandonar" a mis hijos, por escuchar llorar a mi hija y no hacer nada; durante los primeros 2 años tuve una gran lucha interna.
Pero siempre he pensado que no seré eterna y sí, como a cualquier padre de hijos con alguna condición del neurodesarrollo, me ha atormentado la GRAN pregunta: ¿Qué pasará cuando yo no esté? Y aunque al principio la respuesta eran solo lágrimas, las experiencias y el cambio de perspectiva desarrollado con mucho esfuerzo, orientación y acompañamiento psicológico, me hicieron replantear esa pregunta:
¿Qué hago para cuidarme y estar por más tiempo para mis hijos? ¿Qué estoy haciendo para procurar su autonomía? ¿Estoy proporcionando experiencias de aprendizaje que les sean útiles cuando ya no esté?
Por favor
No te olvides de ti, de tu bienestar físico y emocional, porque el autocuidado y los hábitos saludables tienen un impacto directo en nuestra calidad de vida y en los años que disfrutamos de ella.
Imagen de @niggas_sheep
Querido Sistema Educativo:
Te escribo con mucha preocupación.
Sé que no estabas preparado para el cambio que de la noche a la mañana te hizo cambiar la modalidad de presencial a distancia, y lo sé porque junto a mis hijos (y muchas otras familias en las mismas circunstancias), hemos sufrido los desatinos de la improvisación.
Producto de esta "espontaneidad" en las acciones que buscan dar continuidad al proceso educativo, se arrasa con el derecho a un trato digno y adecuado para los niños en condiciones de vulnerabilidad:
- Aquellos sin acceso a internet y otras plataformas de comunicación.
- Aquellos que carecen de los servicios más básicos como el alimento diario o la electricidad.
- Aquellos cuyos padres, quienes deben trabajar para generar ingresos y que se encuentran agobiados por las responsabilidades, no tienen el tiempo que requiere la preparación del contenido de una clase para lograr un aprendizaje significativo.
- Aquellos que sobrecargan de actividades académicas, aún sabiendo que por sus evaluaciones psicológicas y psicopedagógicas, necesitan de una adaptación de los contenidos (un Plan Psicoeducativo Individualizado), porque nuestro objetivo no es solo que permanezcan durante largas horas sentados frente a una computadora, o que realice la totalidad de las actividades asignadas; nuestro objetivo es lograr el desarrollo de las capacidades cognitivas y de habilidades que les permitan a nuestros hijos desenvolverse en la sociedad.
- Aquellos que llevan un tiempo siendo víctimas del maltrato de sus cuidadores y aquellos que lo han experimentado recientemente, porque sin ánimos de justificar los malos tratos hacia los niños, niñas y adolescentes, en condiciones de discapacidad o no, muchos padres y representantes se encuentran sometidos al agobio de no contar con el apoyo socioemocional, sin la orientación o formación en los procesos de enseñanza-aprendizaje, porque se dió por sentado que el reforzamiento que hacemos en casa diariamente con nuestros hijos después de su jornada escolar, para realizar las asignaciones en años escolares anteriores, nos dota de las aptitudes desarrolladas por los docentes en todos sus años de formación.
Querido Sistema Educativo, acompaño también a los docentes cansados y frustrados por no contar con las condiciones laborales y salariales dignas de la labor que realizan, librando sus propias batallas. Quienes tampoco han recibido un acompañamiento en el uso de las diversas plataformas digitales, quienes hacen largas caminatas para llegar a los poblados rurales al menos dos veces por semana y hacen uso de sus propios recursos para no abandonar a los niños.
Hoy me hago eco de las familias que lloran, de las familias que han sido abandonadas.
Y agradezco, expresando mi más sincero reconocimiento, a los miles de profesionales que a través de las diversas redes sociales se han sumado para intentar con sus múltiples actividades o estrategias, hacer más llevadera la situación. Pero esto no es suficiente, la realidad y recursos de cada familia es único y como tal debe ser abordado.
A la espera de una respuesta satisfactoria que fomente las bases y las condiciones para alcanzar una educación de calidad sostenible, me despido.
Atentamente,
Damellys Rengifo.
